¿Cómo nace la jirafa?

Hace algunos años cayó en mis manos un texto que me capturó. "Vivir para contarla" es la autobiografía de Gabriel García Márquez, en donde narra sus inicios en el mundo de las letras.
En su recorrido, el nóbel de Literatura comenzó su romance con la palabra a través del periodismo, escribiendo largas crónicas en una columna aparecida en un diario local de su natal Barranquilla.
Se llamaba La Jirafa y con el tiempo se convirtieron en materiales de colección.
Cuando - siendo académica - conformamos el cuerpo editorial de una publicación para el área de Ciencias Sociales, yo propuse ese nombre a mis compañeros, quienes deshecharon mi propuesta, llamando a nuestra publicación la Revista Sin Nombre.
Casi por despecho, decidí que llamaría La Jirafa a mi propio espacio virtual.
Por años, mi ventana del msn ha revelado distintos estadíos jirafescos, llevando a mis contactos a creer que me gusta el animalito, por lo que tengo una simpática colección de jirafas en mi haber.
Hasta hoy que decido "salir del clóset" de las letras, me atrevo a compartir lo que escribo con más de uno.
Mis textos - al igual que el cuello de las jirafas - son largos.
Espero no aburrir.




El destino hizo su jugada:
me envió un hada
que con su mágica vara
hizo que se transformara
la princesa encantada.

Gracias hada
hiciste que el embrujo acabara
y que por fin encontrara
la tranquilidad soñada.

Tú mi hada
eres el equilibrio que me faltaba,
la compañera soñada
para cuando la tristeza amaga.

Eres justo lo que yo esperaba
El modelo de mujer por mi anhelada,
cuando en tu vientre yo habitaba
viéndote fuerte y enamorada.


Tengo por compañera de vida un hada
la recompensa que el cielo me deparaba,
el tesoro que me espera y yo esperaba,
eres mi madre y mi hada.


Mayo 30/01




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