Qué injusta ironía,
sólo una página escribo
al ángel que me inspiró en la vida.
Querido ángel:
ya no me alcanza el recuerdo
para encontrar el punto en que te vuelves sueño.
A veces imagino aventuras
que ya no sé si ocurrieron.
A veces, cuando no pienso en ti,
te me apareces en sueños.
De pronto eres mil recuerdos,
tu risa, tus manos, tu poco pelo,
tu recio carácter, tu voz de dueño.
Me divierte encontrarte en mi desvelo,
las historias de otros, los comunes momentos,
los muchos hilos se han ido tejiendo.
Querido ángel,
cómo ha pasado el tiempo.
Aunque ya soy mayor,
tu chiquita sigo siendo.
Aún te veo, tú gigante y yo creciendo
tú mi héroe y yo apenas viviendo
tú… y yo tarde por ti corriendo.
Querido ángel, te confieso que aún me sorprendo
cuando ella rompe el silencio
porque encuentra en mí tu recuerdo.
Nunca te he pensado lejos,
tu presencia constante ha apagado mil fuegos.
Mi ángel, tú que viviste escribiendo,
te tomo la pluma para detener el tiempo
y que el olvido no borre lo que siento.
Siempre serás el ángel que guarde mis sueños,
tremenda tarea la de un padre muerto,
por el sueño de su hija pedir al cielo.
Nada hay en la vida, mi ángel,
que borre de la memoria el recuerdo
de aquel tiempo.
Mi ángel,
hasta cuando te vuelves aire te siento
y también en ese momento prometo
si es preciso detener el tiempo
por mantener vivo tu recuerdo.
Querido ángel,
tú que estás cerca del cielo
dile que le agradezco
me enviara un hada para andar el camino
y un ángel me guarda desde lejos.
Mayo 30, 2001
¿Cómo nace la jirafa?
Hace algunos años cayó en mis manos un texto que me capturó. "Vivir para contarla" es la autobiografía de Gabriel García Márquez, en donde narra sus inicios en el mundo de las letras.
En su recorrido, el nóbel de Literatura comenzó su romance con la palabra a través del periodismo, escribiendo largas crónicas en una columna aparecida en un diario local de su natal Barranquilla.
Se llamaba La Jirafa y con el tiempo se convirtieron en materiales de colección.
Cuando - siendo académica - conformamos el cuerpo editorial de una publicación para el área de Ciencias Sociales, yo propuse ese nombre a mis compañeros, quienes deshecharon mi propuesta, llamando a nuestra publicación la Revista Sin Nombre.
Casi por despecho, decidí que llamaría La Jirafa a mi propio espacio virtual.
Por años, mi ventana del msn ha revelado distintos estadíos jirafescos, llevando a mis contactos a creer que me gusta el animalito, por lo que tengo una simpática colección de jirafas en mi haber.
Hasta hoy que decido "salir del clóset" de las letras, me atrevo a compartir lo que escribo con más de uno.
Mis textos - al igual que el cuello de las jirafas - son largos.
Espero no aburrir.
Category:
Poesía
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