¿Cómo nace la jirafa?

Hace algunos años cayó en mis manos un texto que me capturó. "Vivir para contarla" es la autobiografía de Gabriel García Márquez, en donde narra sus inicios en el mundo de las letras.
En su recorrido, el nóbel de Literatura comenzó su romance con la palabra a través del periodismo, escribiendo largas crónicas en una columna aparecida en un diario local de su natal Barranquilla.
Se llamaba La Jirafa y con el tiempo se convirtieron en materiales de colección.
Cuando - siendo académica - conformamos el cuerpo editorial de una publicación para el área de Ciencias Sociales, yo propuse ese nombre a mis compañeros, quienes deshecharon mi propuesta, llamando a nuestra publicación la Revista Sin Nombre.
Casi por despecho, decidí que llamaría La Jirafa a mi propio espacio virtual.
Por años, mi ventana del msn ha revelado distintos estadíos jirafescos, llevando a mis contactos a creer que me gusta el animalito, por lo que tengo una simpática colección de jirafas en mi haber.
Hasta hoy que decido "salir del clóset" de las letras, me atrevo a compartir lo que escribo con más de uno.
Mis textos - al igual que el cuello de las jirafas - son largos.
Espero no aburrir.



Me gusta la aventura y me voy a ella.
A seguirla, a ir a donde vaya.
Soy una buscadora de experiencias, una leona a la que no le gusta la jaula, una atrevida.
Regreso pronto.
Dejo mi cama tendida, mi ropa del caluroso infierno jarocho, mi jirafa con la que duermo todas las noches como el secreto que de mí nadie sabe.
Me llevo lo que cabe en mis maletas y en mi corazón.
Ese alberga la curiosidad que llevó a Colón a un mundo nuevo y el hambre de aprender de todo de mi sobrina Majo.
Me llevo el ruido que va conmigo a todas partes.
Las veintemil palabras que por minuto pronuncio.
Haré de nuevo al trayecto de un lugar a otro, mi domicilio.
El ir y venir que a lo largo de mis años ha sido constante.
Espero me esperen.
Pronto volveré a mi hogar.
A mi casa verde, a comer la sopita de Yolanda, a mis desvelos nocturnos.
Por ahora, "tomaré el tren de las 12" para partir al destino sin fin de las pasiones políticas estas que me mueven desde hace tiempo y que han ocupado mi ser, devorándolo intensamente.
Mando ciber besos, siempre como la forma de decir: "los quiero".
Luego nos vemos.
M.

Septiembre, 2009

0 comments to “Texto sin nombre”